¿Qué es la estimulación bilateral?

Es una estimulación que se alterna de forma regular entre el lado izquierdo y el lado derecho del cuerpo. Puede ser visual (seguir con la mirada un punto que va de un lado a otro), auditiva (un sonido que se alterna entre los dos oídos) o táctil (toques o vibraciones alternos).

«Bilateral» significa simplemente «de los dos lados». Lo importante es la alternancia: izquierda, derecha, izquierda, derecha, a un ritmo regular que puedes hacer más lento o más rápido.

En la vida diaria encontramos este principio en gestos muy sencillos, como caminar o mecerse. En un ejercicio, sirve como punto de atención: sigues el movimiento y eso ocupa una parte de la mente.

¿Qué relación tiene con la terapia EMDR?

El EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing, desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) es una psicoterapia en varias fases que dirige un profesional clínico formado. La estimulación bilateral es uno de sus elementos y se usa mientras la persona piensa en un recuerdo difícil, guiada por el terapeuta.

La asociación internacional EMDRIA recuerda que el EMDR es una psicoterapia pensada para ayudar a recuperarse de un trauma, y que solo deberían ofrecerla profesionales clínicos con la formación y la titulación adecuadas.

La Organización Mundial de la Salud, en 2013, y el NICE británico, en 2018, incluyen el EMDR entre los tratamientos recomendados para el trastorno de estrés postraumático. Esas recomendaciones se refieren a la terapia completa, dirigida por un profesional, no a un ejercicio que se hace a solas con el móvil.

¿Qué dice la investigación sobre los movimientos oculares?

Una hipótesis muy estudiada es la de la memoria de trabajo: seguir un movimiento mientras piensas en un recuerdo usa los mismos recursos limitados, lo que haría el recuerdo menos vívido. Los resultados siguen en debate y no se aplican directamente a la práctica por tu cuenta.

Los investigadores neerlandeses van den Hout y Engelhard hicieron una serie de experimentos de laboratorio: los movimientos oculares, pero también otras tareas que ocupan la atención, reducen la viveza y la intensidad emocional de un recuerdo desagradable.

Un metaanálisis de Lee y Cuijpers (2013) encontró un efecto añadido de los movimientos oculares, moderado en los estudios clínicos. Otros análisis concluyen que este componente aporta poco o nada. La cuestión no está resuelta.

¿Se puede practicar a solas para calmarse?

Sí, como ejercicio para calmarte por tu cuenta: seguir una luz lenta, escuchar un sonido alterno o hacer el abrazo de la mariposa, y después respirar con calma. El objetivo es bajar el ritmo y centrarte, no trabajar recuerdos traumáticos, algo que requiere acompañamiento profesional.

Siéntate en un lugar tranquilo, con la cabeza quieta. Elige una velocidad lenta: un movimiento rápido no es «más eficaz», solo cansa más la vista.

Haz series cortas, de treinta segundos a dos minutos, y termina siempre con unas respiraciones lentas. Si aparece una emoción fuerte, para y vuelve a tus sentidos: lo que ves, lo que oyes, lo que tocas.

  • Visual: seguir con la mirada una luz que va de un borde de la pantalla al otro.
  • Auditiva: escuchar con auriculares un sonido que se alterna entre los dos oídos.
  • Táctil: darte toques alternos en los hombros o en las rodillas, o notar una vibración en cada pasada.

¿Cómo la ofrece EMDR Pocket?

En EMDR Pocket, una luz suave se desliza por el horizonte de un paisaje. La acompañan un sonido alterno y una vibración suave, sincronizados con el mismo reloj. La sesión gratuita Recuperar la calma dura cuatro minutos y termina con una respiración con exhalación larga.

Tú eliges la trayectoria (lateral, dos diagonales o infinito), la velocidad de 1 a 10, el sonido y el color de la luz. La pausa, la velocidad y el botón de detener están siempre a tu alcance durante la sesión.